Hay una Venezuela que se está escribiendo en los márgenes — en los barrios de Caracas, en las oficinas de Bogotá, en los apartamentos de Madrid, en las cocinas de Miami. Es una Venezuela que no espera permiso. Que produce, que estudia, que construye y que un día, no lejano, volverá a casa.

La política venezolana ha estado atrapada durante demasiado tiempo en una conversación binaria: chavismo o antichavismo. Esa conversación se agota. La conversación que importa ahora es distinta: ¿qué república vamos a construir cuando la transición ocurra? ¿Qué reglas, qué instituciones, qué economía? ¿Qué tipo de Estado, y qué tipo de ciudadano?

Mi respuesta es directa. Una Venezuela basada en mérito, libertad económica, propiedad privada, respeto institucional y reinserción internacional. Una república donde el Estado deja de ser un mecanismo de captura y vuelve a ser una infraestructura mínima de derechos.

No es un eslogan. Es una arquitectura. Y se construye por partes — empezando por las ideas.

Stevin Camargo — Asesor de comunicación política